El fuego y el fantasma

El fuego y el fantasma

Hace unos días se me vino a la cabeza esa típica imagen que muestran en las películas del hombre prehistórico frente al fuego.

Pensé en ese momento exacto donde una llama apareció delante de él sin que supiera qué era ni qué hacer con eso. Debió haber sido algo aterrador. Una presencia que calentaba, que se movía, que consumía, que no tenía forma fija. Algo que estaba claramente ahí pero que no encajaba en ninguna categoría conocida.

Hoy eso nos parece pintoresco incluso divertido o hasta absurdo. Claro que era fuego. Claro que podía controlarse. Claro que terminaría en motor de combustión, en turbina, en cohete.

Pero en ese momento no era obvio... era lo desconocido puro.

Entonces se me ocurrió hacer el paralelo de cuando alguien ve un fantasma.

No en una película. Alguien que de repente percibe algo que no debería estar ahí. Una presencia, un sonido, una sensación que no tiene explicación en los marcos disponibles. Esa persona se descompone. Se paraliza. Le cuesta integrar lo que está experimentando.

Lo que me llama la atención es esto: creo que la reacción debe ser exactamente la misma que la del hombre prehistórico frente al fuego. El mismo desconcierto. La misma incapacidad de ubicar lo que se está viendo dentro de un sistema que lo contenga.

Pero han pasado miles de años.

El fuego lo domesticamos. Lo estudiamos, lo nombramos, lo convertimos en herramienta y en ciencia y en tecnología y en todo lo que vino después. Ese umbral de lo desconocido lo cruzamos. Ya no nos descompone.

El fantasma no. El umbral sigue exactamente donde estaba.

Somos capaces de mandar objetos fuera del sistema solar y de construir máquinas que razonan, pero frente a cierto tipo de experiencia interior: presencias, intuiciones, estados que no se miden, cosas que ocurren dentro y no afuera, seguimos igual que al principio. Sin herramientas. Sin lenguaje preciso. Sin sistema que lo contenga.

El fuego y el fantasma son el mismo objeto: un umbral de lo desconocido que aparece delante de alguien que no sabe qué hacer con eso, la diferencia es que a uno le dedicamos toda la historia de la civilización y al otro lo dejamos exactamente donde estaba.

No sé si eso es una anomalía o si fue una decisión. Pero me parece una de las asimetrías más grandes que ha producido el mundo occidental en el tiempo.


Temas abiertos por investigar

El paralelo tiene más capas. El fuego lo domesticamos porque era útil, porque producía calor, porque podía convertirse en herramienta. ¿El territorio interior nunca se domesticó porque nunca fue útil en ese sentido o porque resistió la domesticación? No es lo mismo.
Queda pendiente la pregunta por las culturas orientales. Las tradiciones contemplativas, el budismo, ciertas corrientes de la filosofía india desarrollaron ese territorio con seriedad durante siglos. ¿Qué pasó con eso cuando Occidente se volvió el modelo dominante? Ahí hay una indagación más larga esperando.
Jung aparece acá inevitablemente. Inconsciente colectivo, arquetipos, lo que él llamó la sombra. No entró en la nota y probablemente no debería entrar, pero quedó marcado.
Queda abierto si esto es una nota o la entrada a un ensayo más largo. Por ahora está bien como nota, pero no cabe duda que el tema es más grande que esto.