Una hipótesis sobre cómo resolver lo que parece imposible
Hay algo que me viene dando vueltas desde hace algunos meses y que no termino de resolver del todo. No es una teoría, es una sospecha que salió de una experiencia propia.
Hay algo que me viene dando vueltas desde hace algunos meses y que no termino de resolver del todo. No es una teoría, es una sospecha que salió de una experiencia propia.
Un edificio reemplazó a su conserje por un sistema automatizado. Una noche a las tres de la mañana entendí quién termina pagando esas decisiones.
Un domingo cualquiera volviendo de misa por una calle vacía de Santiago, algo cruzó Santa Anselma que no correspondía a esa ciudad. No había nadie en la calle para confirmar que aquello estaba pasando.
Da Vinci murió sintiéndose un fracasado. Charles Darwin pasó cuarenta años enfermo y encerrado. ¿Y si lo que llamamos disciplina fue en realidad otra cosa?
A los 10 años me pedían ponerme al arco porque nadie más quería. A los 30, hacerme cargo de un contrato de 70 millones de dólares en el desierto de Atacama. La misma trampa... pero con otro vocabulario.
Hace miles de años, el fuego aterrorizó al hombre prehistórico. Hoy, un fantasma produce lo mismo en pleno siglo XXI. Hemos cruzado todos los umbrales hacia afuera. Ninguno hacia adentro.